Tosca de Puccini – Grandes momentos líricos –

Tosca de Puccini ofrece varios momentos muy líricos, que se han ganado un lugar muy importante en la memoria y gusto de varios operomanos (y bueno, son los más aplaudidos en cualquier lugar que se escuchen).

El primer momento importante (desde el punto de vista vocal para alguno de los cantantes involucrados) es el primer aria de Caravadossi ‘Recondita Armonia’ que la canta mientras pinta el retrato de Maria Magdalena en el templo de Sant’Andrea della Valle. En ella compara la belleza rubia de la mujer que pinta con la de su amante Tosca y termina exaltando su amor por ésta última.

 

Recondita armonia
di bellezze diverse!…
È bruna Floria,
l’ardente amante mia…
E te, beltade ignota,
cinta di chiome bionde!
Tu azzurro hai l’occhio,
Tosca ha l’occhio nero!
L’arte nel suo mistero
le diverse bellezze insiem confonde;
ma nel ritrar costei
il mio solo pensiero,
il mio solo pensiero,
Tosca, sei tu!

Al final del primer acto, Scarpia canta su ‘Tre sbirri, una carrozza’ mientras se oye por acompañamiento las notas de un auténtico Te Deum ejecutado durante la liturgia romana como se acostumbraba en el tiempo en que se desarrolla la ópera (1800) con todo y el tono exacto de la campana que es un E1 (el Mi más bajo de la escala músical). Mientras se oyen los cánticos religiosos, Scarpia declara sus bajas intenciones (más bien, puercas) de deshacerse del pintor y de poseer a la cantante.

Tre sbirri… Una carrozza…
Presto!… seguila
dovunque vada!… non visto!…
provvedi!
Palazzo Farnese!
Va, Tosca!
Nel tuo cuor s’annida Scarpia!…
Va, Tosca!
È Scarpia che scioglie a volo
il falco della tua gelosia.
Quanta promessa nel tuo pronto sospetto!
Nel tuo cuor s’annida Scarpia!…
Va, Tosca!
A doppia mira tendo il voler,
né il capo del ribelle
è la più preziosa. Ah di quegli occhi
vittoriosi veder la fiamma
illanguidir con spasimo d’amore,
fra le mie braccia…
L’uno al capestro,
l’altra fra le mie braccia…
Tosca, mi fai dimenticare Iddio!
Te aeternum Patrem
omnis terra veneratur!

Durante el segundo acto, ocurre una de las escenas de ópera más intensas. Los implicados son los tres protagonistas. Suele denominarse como la ‘Escena de la Tortura’ y es precisamente eso, la doble tortura que ejerce Scarpia sobre Caravadossi para que confiese donde tiene al prófugo ex-consúl y la que ejerce sobre Tosca para que confiese si es que su amante no quiere hacerlo. La tercia de cantantes involucrados es puesto al máximo en éste pasaje, lleno de gritos, lamentos y gemidos de dolor.

Ya casi al final del segundo acto, y después de tanta tortura, viene el momento de lucimiento exclusivo para la diva. Se trata de el único aria compuesto para soprano: ‘Vissi d’arte’, también conocido como la ‘Plegaria de Tosca’. En ella, la cantante expresa su pesar (más bien su frustración) de que a pesar de que se porta bien, le pasan cosas horribles (tal como protagonista de telenovela de las 9).

Seguido de este pasaje, encontramos la escena de la muerte de Scarpia, donde Tosca accede en apariencia aceptar el precio del perverso Scarpia, y en el momento en que el muy cerdo quiere cobrar, ella lo asesina a puñaladas.

 

Vissi d’arte, vissi d’amore,
non feci mai male ad anima viva!…
Con man furtiva
quante miserie conobbi, aiutai…
Sempre con fe’ sincera,
la mia preghiera
ai santi tabernacoli salì.
Sempre con fe’ sincera
diedi fiori agli altar.
Nell’ora del dolore
perché, perché Signore,
perché me ne rimuneri così?
Diedi gioielli
della Madonna al manto,
e diedi il canto agli astri,
al ciel, che ne ridean più belli.
Nell’ora del dolore, perché,
perché Signore, perché
me ne rimuneri così?

En el último acto, encontramos el segundo aria de Caravadossi ‘E lucevan le stelle’ en dónde el personaje recuerda sus momentos con su amante y que a pesar de todo, aceptando que nunca ha amado más que nadie en la vida.

E lucevan le stelle…
ed olezzava la terra…
stridea l’uscio dell’orto…
e un passo sfiorava la rena…
Entrava ella, fragrante,
mi cadea fra le braccia…
Oh! dolci baci, o languide carezze,
mentr’io fremente
le belle forme disciogliea dai veli!
Svanì per sempre
il sogno mio d’amore…
L’ora è fuggita…
E muoio disperato!
E non ho amato mai tanto la vita!…

El final se presenta como algo inesperado e inusitado hasta entonces (y tremendamente impactante para su tiempo). Tosca al comprobar que ha sido engañada, cae en un estado de locura y termina arrojándose desde lo alto del Castel Sant’Angelo antes que entregarse a la justicia por su crimen.

Como pequeño dato curioso, Puccini en su afan de mantener un ambiente romano de inicios del decimonónico lo más realista posible, incorporó algunos versos del poeta romano Giggi Zanazzo para un stornello en dialecto romano, que se transformaría en el pequeño canto del pastorcillo y que puede escucharse al inicio del tercer acto.

Io de’ sospiri.
Ve ne rimanno tanti
Pe’ quante foje
Ne smoveno li venti.
Tu me disprezzi.
Io me ci accoro,
lampena d’oro
Me fai morir!

Published in: on julio 29, 2010 at 9:43 am  Dejar un comentario  

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