Opera Prima: Las voces del Bicentenario – Concierto en el Auditorio Nacional

El día de ayer se realizó el concierto de los cinco finalistas del, hasta ahora, único reality show dedicado a la ópera que llevaba por nombre ‘Opera Prima: Las voces del Bicentenario‘ dónde se buscaba encontrar a las nuevas promesas del canto lírico en México. A más de dos meses de haber terminado la emisión, el público generado recuerda y sigue a éstos cinco chicos, al grado de llenar el aforo completo del Auditorio Nacional.

 A mí me gustan mucho los conciertos de ópera. Es probable que en un concierto las arias o piezas interpretadas pierden cierto encanto al solo ser ejecutadas por el solista en cuestión sin presentar toda la parafernalia de una ópera totalmente montada, pero un concierto de ópera puede resultar interesante e incluso emotivo cuando los cantantes realmente logran crear una conexión con el público, por muy entendido o neófito que éste sea. Y el concierto de ayer logró eso: provocar emociones.

Antes de dar paso a los comentarios de éste humilde operomano, me gustaría decir lo siguiente: Personalmente en un concierto prefiero la voz lírica sin el apoyo de un micrófoco, ya que es aquí dónde el cantante se pone a prueba para demostrar que no solo tiene “una linda voz” y ya, también otras características son importantes, como la amplitud y volumen de la misma. Es por eso que mis comentarios respecto a éstas características son inexistentes ya que los finalistas tuvieron el apoyo de un micrófono, al igual que la orquesta y coro (con excepción de Ángel, que debido a una falla de sonido en un duo, fue posible escuchar su voz sin dicho apoyo). Cantar con un micrófono tiene sus pros, pero también sus contras, ya que al amplificarse la voz por medio del micrófono es posible escuchar y detectar ciertas fallas que podrían ocultarse solo con la orquesta, pero dadas las circunstancias, fue posible detectar algunas cosas. No estoy en contra del uso del micrófono para cantantes líricos, sin embargo, es importante resaltar que para la correcta evaluación y crítica de una voz lo ideal es no contar con dicho apoyo, por muy grande que sea el lugar dónde se cante.

Acompañados por la Orquesta Sinfónica Juvenil ‘Carlos Chávez’ con su director musical titular Enrique Barrios y el Coro de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, el programa presentado se compuesto por arias y duos de Puccini, Verdi, Gounod, Donizetti, Cilèa y Dvórak, además de la obertura de Nabucco, la Marcha Triunfal de Aìda y las Danzas Polovtsianas de Príncipe Igor de Borodin, éstas dos últimas con la intervención del coro. Finalmente, estaría la inclusión (obligada) de canciones mexicanas.

Leticia de Altamirano muestra un centro muy bello, sin embargo son evidentes los problemas que le causa la coloratura y los saltos vocales. Su escena final del primer acto de La Traviata se mostró dividida: mientras que en È’Strano!… Ah! Fors’è Lui hizo gala de un centro seguro y limpio, demostró en la cabaletta Sempre Libera que la coloratura no es su fuerte, teniendo problemas en las escalas y sobreagudos. Tuvó mejor suerte en sus participaciones siguientes dónde se mantuvo dentro de su área segura, en el dueto de amor de Faust al lado de Ángel Ruz y Chi il bel sogno di Doretta de La Rondine. A manera personal, da la impresión de tener la voz “muy atrás” y no soltarla lo sufiente.

Desde las emisiones televisivas, Ángel Ruz mostraba una voz expresiva de tenor lírico puro y ésta noche hizo gala de él. Su fraseo no es malo, sin embargo si mejorable. Sin correr riesgos innecesarios, asumió un repertorio adecuado para su voz, fluyendo de manera natural (como debe de ser). Sobresaliente en el aria Una furtiva lagrima de L’elisir d’Amore y notablemente emocionado en Nessun dorma en duo con Alan Pingarrón.

Linda Gutiérrez mantiene un timbre bello en su registro central cuando se logra mantener ahí, sin embargo, es evidente que le falta trabajar el canto leggato y mantener su línea de canto, como fue posible escuchar en Come in quest’ora bruna de Simone Boccanegra, donde el color de su voz se mostró muy desigual. Mejor suerte encontró en la Canción a la Luna de Rusalka (personalmente agradezco su inclusión, ya que aporta variedad en un repertorio dedicado a composiciones italianas y francesas), vocalmente hablando, y aunque no está en la partitura original de Dvòrak,  se hecha de menos el agudo sostenido al final de dicha aria.

Uno de los más aplaudidos y braveados por el público gracias a sus apasionadas interpretaciones fue Alan Pingarrón, y no es para menos. Su voz suficientemente expresiva se apoderó del Auditorio Nacional con dos arias veristas: el Lamento de Federico de L’Arlesiana y E lucevan le stelle de Tosca, así como su dueto del Rigoletto verdiano con Patricia Santos. Muy destacable su fraseo y su dicción italiana. Su conexión con el público es innegable, y si aunamos ésto a sus cualidades vocales, el éxito estaba más que asegurado para él. Que si su timbre recuerda a momentos al desaparecido tenor italiano Luciano Pavarotti es lo de menos, su voz cuenta con mucha personalidad que otros de sus colegas ya desearían.

La ganadora del primer lugar demostró por que las razones de ello, y es que Patricia Santos cuenta con un instrumento hermoso, además de simpatía y presencia escénica. Su timbre es agradablísimo al escucha, los agudos y sobreagudos que a otras muchas son dolores de cabeza, ella los emite timbradamente, además de poseer una línea de canto definida y destacable fraseo. Gran virtuosa de la coloratura de no es, sin embargo resuelve staccatos, escalas y otros adornos vocales muy sobradamente, como pudo comprobarse en Caro Nome de Rigoletto y Salut à la France de Le fille du Régiment. Se hecha de menos la no inclusión de alguna aria mozartiana que a ella le van muy bien, como pudo comprobarse durante las emisiones del reality.

La parte más relajada fue la dedicada a música mexicana, y al son de canciones tan conocidas como Veracruz, Granada, Cucurrucucú paloma, Serenata huasteca, entre otras, pusieron al público a corear y aplaudir al lado de ellos.

A resumidas cuentas, fue una velada estupenda, un concierto que cumplió y superó las expectativas de muchos, y que los múltiples y espontáneos aplausos (aunque no siempre de buen gusto) del respetable lo confirman así. Desde aquí les deseo a cada uno de los finalistas la mejor de las suertes.

Published in: on agosto 31, 2010 at 3:42 am  Comments (4)  

Philippe Jaroussky

Lascia ch’io pianga es una de las arias handelianas más conocidas, aunque a mi gusto no la más bella, pero es innegable que goza de cierta popularidad dentro de los noveles o alejados dentro del repertorio barroco. Y para mí, era la única aria de ese estílo que yo conocía cuando comenzaba a escuchar ópera en forma, y youtubeando versiones de la misma me topé con la de un joven, lo cual me sorprendió por que hasta donde sabía yo en ese momento, el aria era interpretada generalmente por una soprano o mezzo-soprano. Me quedé impactado al escuchar a aquel joven que interpretaba con tanta dulzura y delicadeza y encontré una belleza en ella de la cual antes no me había percatado.Fue así como conocí y quedé prendado de la voz de Philippe Jaroussky.

De nacionalidad francesa, estudió violín, piano, armonía y contrapunto en el Conservatorio de Versalles, pero fue en la Facultad de Música Antigua del Conservatorio de París dónde perfeccionaría sus estudios de canto y dónde obtuvó su diploma como violinista. Gracias a su inclusión para la grabación del oratorio Sedecia de Scarlatti al lado de Gerard Lesné con Il Seminario Musicale, comenzó a tener cierta notoriedad, despuntando su carrera como solista.

Su repertorio vocal se centra en el barroco, interpretando música antigua, sacra, cantatas profanas y ópera, siendo muy apreciado con Monteverdi, Vivaldi y Handel, aunque también ha interpretado piezas de Cavalli, Bononcini, Frescobaldi, Glück, Hasse, etc. También ha hecho algunas incursiones a la mélodie fracaise, algo no muy común entre los representantes de éste tipo de voz

Dentro de su repertorio operístico, vale destacar su Nerone de L’Incoronazione di Poppea, Sesto en Giulio Cesare in Egitto, Ruggiero y Osmino en los vivaldianos Orlando Furioso y La Fida Ninfa, el Nerone handeliano de Agrippina y Alessio de Sant’Alessio de Landi.

El timbre de su voz resulta fresco e inconfundible, es capaz de matizar y transmitir calidez, con facilidad para los agudos aunque los graves aún siguen siendo su talón de Aquiles, maleable y con facilidad para la coloratura. Generalmente considerado como sopranista, aunque él mismo se denomina contratenor y asume la condición que tienen los contratenores dentro del rango vocal y el panorama músical.

Gracias a éstas características es que Philippe Jaroussky ha logrado posicionarse como el contratenor más importante del momento (sin olvidar a los pioneros de la cuerda como Alfred Deller y a los aún vigentes David Daniels y Andreas Scholl), independientemente de la explotación de su imagen por parte de su sello discográfico.

Dejo ahora un recital ofrecido por Philippe hace poco más de tres años en Viena, al lado del Ensamble Matheus que dirige Jean-Christophe Spinosi y con quién Jaroussky ha grabado un exquisito recital vivaldiano, además de otras grabaciones. El repertorio elegido consta de arias de Handel y Vivaldi que normalmente no abordaría un contratenor como el aria de Polinesso de Ariodante, la entrada de Orlando de Orlando Furioso, entre otras sorpresas más. Espero que lo disfruten tanto como yo.

Descarga

Published in: on agosto 15, 2010 at 10:57 am  Comments (2)  

Tosca de Puccini – Para escuchar y ver –

Es común que una obra tan popular como Tosca tenga un buen número de versiones grabadas tanto en audio y video con distintos cantantes y directores musicales, sin embargo solo algunas realmente logran transmitir toda la intensidad y dramatismo de éste título, rayando en la perfección. Algunas más no son ni buenas ni malas, sino todo lo contrario; mientras que otras no debieron grabarse nunca. Todo esto claro está, desde mi humilde y subjetivo punto de vista.

Quizá la grabación mejor lograda y en el que muchos expertos críticos coinciden, es la realizada por la EMI en 1953 con la más exitosa terna: Maria Callas, Giuseppe di Stefano y Tito Gobbi, con la dirección musical de Víctor de Sabata. La Divina hace una verdadera creación de la heroína pucciniana más intensa, hace suyo el papel y es casi palpable, Di Stefano nos regala un canto heroico y correctísimo que da cómo resultado un ardiente Caravadossi, mientras que Tito Gobbi logra presentar la esencia del Scarpia sadico, maquiavélico y vulgar (por que el personaje lo es).

Llaman la atención otras grabaciones como la hecha por Renata Tebaldi, Mario del Monaco (a pesar de su necedad de batallar con la orquesta) y George London con Francesco Mollinari-Pradelli a la batuta. Otra muy destacable es la realizada por Herbert von Karajan y en dónde se reúnen Leontyne Price (a pesar de su rara dicción italiana), Giuseppe di Stefano y Giuseppe Taddei.

Desgraciadamente, no todas las grabaciones pueden ser “las mejores” y el hecho de que grandes intérpretes (en otros repertorios) se encuentren en ellas no garantizan el éxito de las mismas. Ese es el caso de la versión realizada por Galina Vishnévskaya (que graba el rol muy tardiamente), Franco Bonisolli y Matteo Manuguerra con la dirección de Mstislav Rostropovich. Otra que sufre la misma suerte es la hecha por sir Georg Solti a la batuta con Kiri Te Kanawa (la Tosca más amanerada que un servidor ha podido escuchar), Giacomo Aragall y Leo Nucci. También existe una realizada por Herbert von Karajan, dirigiendo a Katia Ricciarelli (totalmente fuera de estilo), Josep Carreras (cuyos problemas vocales comenzaban ya) y Ruggero Raimondi.

Grabaciones en video también han surgido varias, siendo quizá la más celebre la realizada por Gianfranco Bosio que dirige a Raina Kabaivanska, Plácido Domingo y Sherril Milnes en las auténticas locaciones romanas dónde se desarrolla la trama. Interesante también resulta la filmada en vivo en el escenario de la MET Opera de Nueva York en 1985 con el elaborado montaje de Franco Zeffirelli con la terna integrada por Hildegard Behrens, Plácido Domingo (de nuevo) y Cornell MacNeil. Igualmente cabe resaltar la realizada por el director Benoit Jacquot, estelarizada por la polémica pareja operística estrella de aquel entonces (año 2000) que eran Angela Gheorghiu y Roberto Alagna con Ruggero Raimondi.

Para terminar ésta serie de post dedicados a Tosca, quiero dejarles una grabación realizada en vivo en la MET Opera de Nueva York en 1962 con una terna conocedora de su respectivo rol: Leontyne Price (Floria Tosca), Franco Corelli (Mario Caravadossi) y Cornell MacNeil (Barone Scarpia). A pesar de la tan discutida falta de italianidad de la Price, la soprano está dotada de los medios necesarios para hacer una Tosca más que interesante. Franco Corelli da muestra del canto heroico interpretando al pintor, una voz en perfecto estado aunque con algunos momentos bruscos. MacNeil no llega a los límites perversos del personaje, pero su lectura no desmerece. La orquesta de la MET bajo la dirección de Kurt Adler.

Parte 1 y Parte 2

Junto a ésta grabación, quiero dejar otra más de destacable. El año es 1965, prácticamente los últimos momentos de gloria sobre el escenario de la Callas. Se trata de una de las funciones parisinas que hiciera La Divina de este título, entregándonos una Tosca más interpretada que cantada. Sus problemas vocales ya eran más que evidentes, sin embargo consigue emocionar volcándose en la parte interpretativa, engrandecidas por su profundo conocimiento del personaje. La acompañan en dicha función “su” Scarpia de cabecera, su gran amigo Tito Gobbi y el entonces no muy conocido Renato Cioni como Caravadossi. Dirige Nicola Rescigno. Disculparán que la grabación sea in-house, por lo tanto la calidad del sonido no es la mejor.

Parte 1 y Parte 2

Published in: on agosto 12, 2010 at 8:02 am  Comments (6)  

Tosca de Puccini – Antecedentes –

Desde luego que el argumento Tosca no es invención propia de Puccini (como muchos otros ejemplos). La Tosca es original de Victorien Sardou, creada para la francesa Sarah Bernhardt, una de las más reputadas actrices de su tiempo (reputada por famosa, no por otra cosa). Desde luego que muchos compositores estaban interesados en convertirla en ópera y para eso debían hacerse del permiso de Sardou, pero fue Giulio Ricordi quién logró hacerse de él, tras una serie de pegas que el autor francés pusó, pretextos generados por su avaricia.

Ricordi comisionó a Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, sus dos nuevos libretistas, para adaptar y crear el libreto de ésta ópera. Illica sería el encargado de la adaptación de la trama y Giacosa de transfromarla a verso. Es sabido que Illica tuvó muchos problemas para adaptar la historia y tuvo que hacer númerosos cortes, supresión de actos enteros del original de Sardou y eliminar personajes.

Había sido Puccini quién había alentado a Ricordi a conseguir los derechos de la Tosca sin embargo no era él, de manera inicial, quién le pondría música, sino algún otro compositor que también trabajaba para Ricordi, algún compositor nada famoso ya que sino, su nombre sería recordado. Después de varios retrasos y pleitos por definir quién escribiría la música, Puccini fue elegido finalmente para dicha encomienda y en noviembre de 1986 se le entregó el libreto casí en su forma definitiva. Desgraciadamente su empeño y atención se verían desviados de éste asunto enmedio de tantos viajes para asistir a las primas en diversos teatros de su ópera anterior La Bohème, entre otros compromisos.

Era 1898 cuando por fin la música de Tosca comenzó a escribirse en forma en total soledad durante la estancia de Puccini en la villa del Marqués Mansi, en la región italiana de Monsagrati, concluyéndola casi en su totalidad para finales de Septiembre del año siguiente (gracias a la mania de Puccini por escribir y deshacer la partitura).

Sería el 14 de enero de 1900 la fecha elegida para la prima de Tosca, en el Teatro Costanzi de la ciudad de Roma. Tito Ricordi, hijo de Giulio, fue el encargado de todos los preparativos para la ocasión, comisionando a Adolf Hohenstein la puesta y a Leopoldo Mugnone la dirección musical. El reparto de cantantes que prestarían sus voces era el siguiente:

Hariclea Darclée – Floria Tosca
Emilio de Marchi – Mario Caravadossi
Eugenio Giraldoni – Barone Scarpia
Ettore Borreli – Sagrestano
Enrico Giordani – Spoletta

Esa noche se dieron cita diversas personalidades políticas y culturales (cualquier parecido con lo que sucede hoy en día, es mera coincidencia) de la ciudad, entre ellos la Reina Margherita con varios de sus ministros, también Pietro Mascagni y Francesco Cilèa, y desde luego la prensa. La función terminó enmedio de bises y saludos al escenario de los cantantes y de Puccini, lo cuál daba como resultado el éxito rotundo que continua hoy en día, aún con las fuertes críticas de la prensa al día siguiente, tachando la rama de violenta y sadista, pero admitiendo la indiscutible belleza de la música.

Desafortunadamente no hay grabación de ésta psicofonía (perdón, grabación), pero aquí dejo una grabación de la voz de la soprano Haricela Darclée, para darnos una idea muy vaga de como sonó por primera vez Tosca:

Published in: on agosto 8, 2010 at 1:56 am  Dejar un comentario  

Todas (o casi) quieren ser Violetta

Hago un pequeño paréntesis en la serie de entradas de Tosca para hablar de un personaje controvertido y muy querido por muchos operopatas.

Desde las consagradas Ponselle, Albanese, Callas, Tebaldi, Sills, Freni hasta las actuales como Gheorghiu, Dessay, Netrebko o Harteros, todas (más bien, casi todas) aquellas cantantes que se precien de ser soprano han cantado el rol de Violetta Valèry, protagonista de la ópera La Traviata de Giuseppe Verdi. La pregunta aquí es: ¡¿PORQUÉ?! ¿Es por lo complicado y exigente que es cantar éste papel? ¿O por el contrario es muy sencilla? ¿Por que no mejor Turandot, Isolda o Abigaille? ¿Es que acaso Violetta es la heroína ideal que representa el arquetipo de mujer sacrificada con el que toda fémina se identifica? ¿O acaso es una experiencia satisfactoria sentirse una prostituta (perdón, cortesana, para no herir susceptibilidades) redimida? ¿Qué es lo que tiene Violeta Valèry que la vuelve una de las protagonistas más queridas e interpretadas? No lo sé. Sin embargo, es innegable que Violetta supone un papel de ensueño para cualquier cantante soprano (con obvias excepciones). Vamos por partes.

Vocalmente, es todo un reto para la cantante que se atreva a usar su voz para hacer Violetta. Debe poseer facilidad para la coloratura y todo lo que ello conlleva (trinos, saltos, gorjeos, etc) pero a su vez la voz debe poseer cierto peso y anchura vocal (sin llegar a ser una Brunhilde). Desde luego que éste cambio abrupto no es de gratis, la misma historia lo pide.

Psicológicamente también supone todo un desafio. Durante el primer acto, Violetta se presenta como una elegante prostituta (perdón de nuevo, cortesana) alegre, graciosa, lujosa y coqueta aunque con un vacío emocional enorme que solo puede llenar mediante una vida de excesos (cualquier parecido con la realidad urbana es mera coincidencia). Conforme avanza la trama va formándose un delicioso cuadro dramático en el que está inmersa nuestra protagonista que la hacen madurar y en donde figuran el autosacrificio mediante el engaño, el desprecio de su amante, el abandono de sus otrora amigos y desde luego, el poquísimo tiempo de vida con la que cuenta (desde luego, alguien debe de morir para que todo sea perfecto).

Si combinamos las cuestiones antes presentadas, es posible concluir que la Violetta Valèry no es un papel fácil. Pocas han sido las que han logrado triunfar en el rol; la primera que se me viene a la mente (por obvias razones) es La Divina, su innata musicalidad e histrionismo, aunado a sus cualidades vocales, nos legó diversas grabaciones (y una grabación pirata en video en Lisboa) donde es casi palpable su Violetta y que nos hacen añorar esos años gloriosos. Renata Tebaldi, quién generalmente abordó los roles verdianos tardíos como Elisabetta, Desdemona o Alice Ford, bordó una Violeta más que correcta, aunque lucía más en los actos II y III, similarmente hizo Freni algunos años después y aunque el acto I le suponía algunos problemas, abordó el rol (alentada por Karajan) que supó resolver valientemente, aunque ello le valiera las rechiflas del público milanés. Actualmente seguimos cantando con un buen número de cantantes que abordan el rol, descatable la de Angela Gheorghiu, quien lleva cantando el papel más de 10 años con gran soltura, aunque agregando algunos modos histéricos y veristas en pro de darle “credibilidad” al personaje. Desde luego me faltan muchas por mencionar, pero tendría que escribir al menos cinco entradas y eso ahorita, no me apetece.

¿Qué tiene Violetta que todas quieren cantarla? Sigo sin saberlo. Quizá al final de todo, parafraseando a una dama burguesa que asistió a las primeras presentaciones de este título “solo se trate de una simple prostituta”. Pero gracias a ese rol algunas han entrado al Olimpo operístico, pero otras solo han dado un simple (pero doloroso) traviatazo…

Published in: on agosto 4, 2010 at 10:25 am  Comments (3)