Esclarmonde de Massenet

Así como existen óperas que son representadas en todo el mundo de manera casi obsesiva y que forman parte de la elección del público, existen otras que desgraciadamente no entran dentro de ese selecto grupo denominado “óperas de repertorio”. Las razones pueden ser distintas, pero una de ellas, que es muy importante y a la vez preocupante, es la falta de voces capaces de hacerles frente. Existen papeles incantables e imposibles que son condenados al olvido, al menos, hasta que aparezcan los cantantes que puedan hacer justicia a tan difíciles partituras. Tal es el caso de Esclarmonde, ópera de un prólogo, cuatro actos y un epílogo compuesta por Jules Massenet.

La premisa de éste título es meramente fantasioso. Esclarmonde, la nueva emperatriz de Bizancio, permanece recluida en palacio cubriendo su rostro con un velo hasta que se case. Ella está enamorada del caballero Roland, y dada su imposición de permanecer encerrada, utiliza sus poderes mágicos para visitarlo por las noches (casi a manera de súcubo). Roland y ella se encuentran a menudo en las noches, y el caballero termina confesándolo al obispo de Blois, y como buen hombre de fe, expulsa a Esclarmonde de la habitación del caballero y la hechicera le reprocha su traición. Phorcas, padre de Esclarmonde, reprende a su hija y le obliga a decidir entre su felicidad con el caballero o la vida, así que renuncia a él. Tiempo después se celebra un torneo, y el vencedor obtendrá como premio la mano de la joven emperatriz, y el vencedor no podía ser de otro modo que Roland, quién primero se niega, pero después acepta al reconocer en la emperatriz a su amada.

Esclarmonde es quizá la ópera francesa más wagneriana, si es que se puede permitir semejante combinación de adjetivos. Massenet asoció diversos motivos musicales a algunas ideas y personas dentro de su obra (el interior de la catedral, la aparición de los espíritus, etc), que recuerdan mucho al uso del leitmotiv por Wagner; con una orquestación que puede valorarse como más densa en comparación con otras obras suyas, también suprime el acostumbrado ballet tan habitual en la grand-opéra. Sin embargo, mantiene el colorido de una típica ópera francesa.

Vocalmente, atesora muy bellos momentos desgraciadamente no muy conocidos, todos ellos muy exigentes realmente exigentes. El de mayor popularidad (si es que la tiene) es el aria de la invocación ‘Esprits de l’air, esprits de l’onde… Roland!’. Esclarmonde convoca a los espíritus elementales para que cumplan su voluntad y la lleven hasta Roland, asistida por su hermana Parsèïs. Es aquí dónde podemos ver las exigencias extremas a las que debe enfrentarse la cantante en cuestión.

ESCLARMONDE
Esprits de l’air! Esprits de l’onde! Esprits du feu!
Hatez-vous d’accomplir le veu d’Esclarmonde!
Entendez ma voix!
A mes yeux faites paraître
celui que je veux connaître,
celui pour qui br6le mon étre!
Roland, comte de Blois!
Esprits de fair! Esprits de l’onde!
Esprits du Feu! Obéissez-moi!

VOIX LOINTAINES
Roland! Roland! Roland!

ESCLARMONDE
C’est lui! Le voilà!

PARSEIS
0 prodige! Il m’apparait aussi!

ESCLARMONDE
Dans la forét des Ardennes chasse le roi Cléomer!

ESCLARMONDE, PARSEIS
On court! On court!
Des clameurs lointaines montent dans l’air!
Sonne, sonne, ô cor,
ton chant superbe!
Sonne, sonne, ô cor!
Roland, le fier chevalier,
a déjà couché sur l’herbe
le sanglier!
Sonne ta fanfare, ô cor!

PARSEIS
Car voici qu’un cerf blanc passe!

ESCLARMONDE
Un cerf couronné d’or!

PARSEIS
Mais Roland se précipite…

ESCLARMONDE
Le cerf franchit le hallier,
entrainant bien loin, bien vite le chevalier!

PARSEIS
Bien loin!

ESCLARMONDE
Bien loin!

PARSEIS
Sonne ta fanfare, ô cor! etc.

ESCLARMONDE, PARSEIS
Ah! Sonne! Sonne! Sonne ta fanfare, 6 cori

PARSEIS
Ah! Tout change soudain! Quel est ce lieu sauvage?
La mer!

ESCLARMONDE
La mer!

PARSEIS
Le Héros étonné s’est arrété sur le rivage.
Un navire parait!

ESCLARMONDE
Un navire parait!

PARSEIS
Et Roland entrainé
monte sur le vaisseau docile!

ESCLARMONDE
Il vient! Esprits de l’onde!
Vers cette île où l’attend un époux
portez aussi la trop heureuse Esclarmonde!
Adieu, Parséis, ô soeur qui m’es chère!
Je te quitte pour un époux!
Mais quand reviendra la lumière,
Je reparaitrai parmi vous!
Esprits de fair! Esprits de l’onde! Obéissez-moi!

Precioso resulta el segundo acto, que es prácticamente un dueto entre la soprano y el tenor, con una orquestación tan rica y coros acompañando el idilio de los personajes.

Ya en el tercer acto, Esclarmonde visita de nuevo a Roland en su celda. Sin embargo, la hechicera no contaba con la presencia del obispo de Blois (y su astucia) que creyéndola un demonio, realiza un poderoso exorcismo.

Una vez que el obispo de Blois realiza el exorcismo, Esclarmonde reprocha a Roland su traición, advirtiéndole que jamás volverán a verse.

Regarde-les, ces yeux plus purs que les étoiles!
Regarde-les, ces lèvres et ce corps!
Regarde-le, ce corps que ta faute a perdu sans retour!
Il ne t’a pas suffi de posséder dans l’ombre
l’épouse qui t’offrait des voluptés sans nombre!
Tu veux la contempler! Sois heureux, tu la vois!
Mais c’est pour la première et la dernière fois!
Roland, tu m’as trahie! Roland, tu m’as perdue!
Regarde-moi pour la dernière fois! Hélas!

En el cuarto acto, Esclarmonde rememora y se lamenta por la violación al voto de silencio de Roland, antes de darse cuenta que está delante de su enfurecido padre.

D’une longue torpeur je sens que je m’éveille…
Ah! Je me souviens! Honte sans pareille!
Le prêtre! Les bourreaux! Roland perdu pour moi!
Les esprits à leurs mains cruelles m’ont ravie,
me ramenant vers l’île où je reçus sa foi!
Puis d’un profond sommeil je me suis endormie…
Hélas! En retrouvant la vie et la pensée,
je te retrouve, ô souvenir
d’une félicité passée
qui ne doit plus jamais revenir!
Ah! Plus notre hymen avait de charmes,
plus je dois répandre de larmes
sur le bonheur que j’ai perdu.
Hélas! Hélas!

En 1871, Alfred Blau descubrió en la biblioteca de Blois un cuento medieval caballeresco titulado Parthénopéus de Blois, escrito alrededor del siglo XII por Denis Pyramos, sin embargo, el nombre de Esclarmonde proviene de una chanson de geste de un siglo más tarde titulada Huon de Bordeaux. Blau realizó el borrador en prosa, al que título como Pertinax y fue Louis de Gramont quien la llevaría a verso. Rechazada por el compositor belga François-Auguste Gevaert, fue Jules Massenet quien se quedó con el libreto, sin embargo, las circunstancias en las que esto ocurrió permanece aún en misterio.

Era la primavera de 1887 cuando Massenet conoció a una mujercilla de 22 años llamada Sibyl Sanderson. Norteamericana de nacimiento pero asentada en Paris, Sanderson había demostrado su valía como cantante de ópera con un amplísimo rango vocal, y quizá fue esto lo que motivó a Massenet a darle forma a Esclarmonde de una buena vez, completándola a finales de 1888 e inmediatamente comenzaron los ensayos para su estreno en la Opéra-Comique. Dicho evento marcaría la apertura de la Exposición de Paris en 1889. La prèmiere resultó todo un éxito.

El reparto de la prèmiere estaba compuesto de la siguiente manera:

Esclarmonde, hija del emperador: Sibyl Sanderson
Parséïs, su hermana: Orea Nardi
Roland, Conde de Blois: Frédéric-Étienne Gibert
Énéas, caballero prometido a Parséïs: Gustave Prosper Herbert
El obispo de Blois: Max Bouvet
Phorcas, emperador de Bizancio: Émile-Alexandre Taskin
Cléomer, rey de Francia – Auguste-Acanthe Boudouresque hijo

A pesar de su éxito clamoroso, Esclarmonde pronto fue destinada al olvido, siendo nuevamente representada hasta 1923, mucho tiempo después de las muertes de Sanderson y Massenet, convirtiéndose en una ópera rara vez llevada a escena y parece que su suerte no ha cambiado mucho desde entonces.

Lo mismo ocurre con las grabaciones comerciales existentes de ésta ópera, reduciéndose prácticamente a dos: la célebre grabación con Richard Bonynge dirigiendo a La Stupenda Joan Sutherland y Jaume Aragall editada por la DECCA y otra dirigida por Patrick Fournillier dirigiendo a Denia Mazzola Gavanezzi y José Sempere editada por France Telecom, sin embargo es la primera la de indiscutible referencia (además de que es la única que su servidor ha escuchado).

Joan Sutherland no solo canta con gran maestría y gusto el difícil papel de Esclarmonde, sino que verdaderamente ofrece una reproducción fiel de la partitura de la emperatriz y hechicera de Bizancio, dando saltos y trinos y llevando su voz al forte, casi pasar de una Lakmé a una Isolde y pasar por una Lucia, todo en una misma ópera, lo único reprochable es su pobre dicción en francés, un problema también presente en otras grabaciones. Jaume Aragall asume el también espinoso papel para tenor; Roland exige que el cantante vaya de extremo a extremo de su extensión vocal. El reparto lo completan Huguette Tourangeau (que nunca me ha gustado ese excesivo metal artificial en su voz) como Párseis y Clifford Grant como Phorcas. La grabación la realizaría un año después de haber debutado el papel en la Ópera de San Francisco y que además, se daría el lujo de pasear dicho rol por diversos teatros, siempre a la batuta de Bonynge.

La grabación que ofrezco, a modo de ilustración, es una grabación realizada en directo desde el Teatro Regio di Torino, Italia, en noviembre de 1992 con Alexandrina Pendatchanska como Esclarmonde (¡debutando dicho papel a la impresionante edad de 22 años!), acompañada del tenor Alberto Cupido como el caballero Roland, Nicle Bandera como su hermana Parséïs y el bajo italiano Michele Pertusi como el viejo emperador Phorcas. Es increíble que una jovencita de 22 años en aquel entonces pudiera realizar la lectura de un papel tan difícil, y sin embargo, Pendatchanska sale triunfante. Cupido por momentos se le escucha calado y abierto en los águdos, hay que entender que Roland es un rol prácticamente incantable. Cumplidores se muestran el resto.

Pendatchanska como Esclarmonde

Parte 1 Parte 2 y Parte 3

Published in: on octubre 5, 2010 at 9:19 am  Comments (2)  

The URI to TrackBack this entry is: https://operomano88.wordpress.com/2010/10/05/esclarmonde-de-massenet/trackback/

RSS feed for comments on this post.

2 comentariosDeja un comentario

  1. Mi querido amigo, qué post tan interesante y completo has hecho sobre esta joya tan injustamente confinada al olvido, salvo las honrosas excepciones que bien has mencionado. Tu post me hizo recordar una parte del libro “The Queen’s Throat” en el que autor recuerda haber visto a la Sutherland cantar esta ópera en el Met. Divino!

    Ahora mismo me bajo la grabación que compartiste. No puedo esperar a escucharla.

    Gracias y abrazos!

  2. […] última vez que realice un “desglose operístico” (Esclarmonde de Massenet) resultó algo largo de leer y a petición y sugerencia de algunos estimados lectores, el siguiente […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: