¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!

Merry Christmas & Happy New Year
Joyeux Noël et Bonne Année!
Buon Natale e Felice Anno Nuovo
Froehliche Weihnachten und ein gluckliches Neues Jahr!
Prejeme Vam Vesele Vanoce a stastny Novy Rok
Pozdrevlyayu s prazdnikom Rozhdestva is Novim Godom

Siendo el último post (del año) quiero desearle a todos mis lectores, ya sean asiduos, ocasionales o casuales, una muy feliz Navidad y próspero Año 2011.

2010 ha sido un año que nos ha dejado huellas imborrables, tanto buenas como malas, y el 2011 no será la excepción. Aprendamos de nuestras experiencias, disfrutemos a los nuestros y fomentemos el respeto entre todos (si, bueno, es un tanto cursi lo que escribo, pero en verdad me sale del corazón).

Espero que pasen de manera estupenda estas festividades. ¡¡¡Nos vemos hasta el próximo año!!!

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Published in: on diciembre 23, 2010 at 12:39 pm  Dejar un comentario  

Triángulo real intenso – Don Carlo desde la MET Opera

Ayer tuve la oportunidad de asistir a la transmisión de la que muchos creemos y llamamos OPERON: Don Carlo de Giuseppe Verdi, versión en cinco actos, presentada por la MET Opera de Nueva York.

Los involucrados fueron como sigue:

Elisabetta di Valois: Marina Poplavskaya
Principessa di Éboli: Anna Smirnova
Don Carlo: Roberto Alagna
Rodrigo, marchese di Posa: Simon Keenlyside
Filippo II: Ferruccio Furlanetto
Il Grande Inquisitor: Eric Halfvarson

Producción: Nicholas Hytner
Dirección musical: Yannick Nézet-Séguin

Don Carlo puede ser no tan fácil de escuchar por las siguientes razones: Larga duración, largos saltos en la historia, diferentes sub-tramas, etc. Sin embargo, es innegable la belleza de su partitura y sus apasionados textos. Un auténtico OPERON.

No ha sido una función para recordar, pero sí con muchos aciertos y buenas cosas. Empecemos por ellas.

Quien realmente se ha ganado las palmas a pulso ha sido el bajo Ferruccio Furlanetto como el rey Filippo II. Con una voz poderosa y las muchas tablas que posee, Furlanetto entregó un personaje tiránico y atormentado, aunque personalmente nunca me ha parecido agradable su intenso vibrato. El público lo premió al final de su gran aria “Ella giammai m’amo”.

 

Roberto Alagna es un tenor cuya voz me agrada mucho, aunque hay que reconocer que su voz ya no es tan solvente como antes (propio del crecimiento y evolución vocal), mantiene el color firme, sin embargo, es en el agudo dónde existe cierto temblor y así se demostró en numerosas ocasiones cuando tenía que subir a la parte aguda de su voz, estaba superior hace tiempo haciendo el mismo papel pero en su versión francesa. Aún así, el respetable le brindó numerosos aplausos. Escénicamente genial.

Es la primera vez que escucho algo de Anna Smirnova (bueno, la escuché por la transmisión durante la apertura de éste título en ésta temporada) y me ha sorprendido la potencia de su voz (prácticamente, se comió a muchos durante muchos conjuntos y concertantes). Un poco descuidada en los momentos agudos (en la “Canción del Velo”, los staccatos podían sonar inseguros), sin embargo, toda la zona centro y grave son auténticos cañonazos (para muestra, su “O don fatale”). Será interesante escucharla más adelante.

Simon Keenlyside podrá adolecer de la tan mentada italianitá, tan necesaria en las óperas (italianas, claro) y desde luego en Verdi, sin embargo, no tiene mala voz y hace un Rodrigo muy aceptable. Timbre aterciopelado como siempre y acoplado perfectamente con Alagna en los diferentes duetos y escenas que éstos tienen. Histriónicamente, el mejor.

Personalmente, esperaba más de Marina Poplavskaya. Pude escucharla también durante la apertura de éste título gracias a las transmisiones por internet que realiza la MET y aquella noche no fue la mejor para ella. La cosa mejoró ayer, sin embargo, había cosas evidentes, como que Elisabetta aún le queda muy grande. Además, mantiene dificultades en el pase hacia arriba, por lo cual sus notas altas y agudas suelen ser irregulares, esto es, a veces el agudo suena bien y a veces se ahoga o no llega bien, resaltando su zona centro que es muy bella. También es un tanto fría (actoralmente hablando). Arrancó braveos y aplausos al público al final de su gran aria “Tu che la vanita”.

La dirección del canadiense Yannick Nézet-Séguin fue correcta, cuidando y ayudando a los cantantes, manteniendo la fuerza y delicadeza dónde se requiere, matizando adecuadamente

La producción no es ninguna novedad (vaya, que ya se ha visto antes). Fue estrenada en la MET, sin embargo fue puesta por primera vez en la Royal Opera House de Londres hace no más de dos años, con un cast similar (Rolando Villazón el lugar de Alagna y Sonia Ganassi en lugar de Smirnova) y del cual ya existe registro en video. Interesante y actual, aunque no precisamente novedosa, tomándose algunas licencias (como un exorcismo durante el Auto de Fe en el tercer acto o la muerte de Don Carlo, no siendo éste su fin de acuerdo a Verdi). A manera personal, no me gustó la culminación del tercer acto, con la quema de los herejes, mostrando cadáveres consumiéndose en llamas. Si ya de por si la imagen de la inquisición es terrible, no hacía falta resaltarla más.

La siguiente transmisión a efectuarse será el 8 de enero del 2011 (menos de un mes). El título a presentar es La Fanciulla del West de Puccini, como parte de la celebración de su primer centenario de vida (y el cual ya he comentado más abajo). El cast lo forman Deborah Voigt como la tabernera Minnie, Marcello Giordani como el bándido Dick Johnson (Ramerrez) y Lucio Gallo como el sheriff Jack Rance. Dirige Nicola Luisotti y la conocida producción de Giancarlo del Monaco (y que puede verse en un registro en video con Plácido Domingo, Barbara Daniels y Sherril Milnes).

Published in: on diciembre 13, 2010 at 6:35 am  Dejar un comentario  

100 años de muchachas y tabernas en el Oeste.

Y es que es precisamente el 10 de Diciembre de 1910 que La Fanciulla del West se estrenó por vez primera en todo el mundo en el teatro de la Metropolitan Opera.

Basada en la obra “The Girl of the Golden West” de David Belasco (muy al estilo western) y con libreto de Guelfo Civinini y Carlo Zangarini, Puccini estrenó hace 100 años ésta su séptima ópera con un reparto de lujo: Emmy Destinn como Minnie, la respetada tabernera del bar californiano ‘La Polka’, Enrico Caruso como el bandido Dick Johnson (alías Ramerrez) y Pasquale Amato como el sheriff Jack Rance. La dirección orquestal corrió a cargo del legendario Arturo Toscanini.

Aunque la obra fue bien recibida en su estreno en Estados Unidos, en Europa no sufrió la misma suerte, con excepción quizá de Alemania. Sin embargo, su escucha vale mucho la pena, Puccini nos ofrece una orquestación muy bella, a momentos muy densa (mostrando influencia del estilo straussiano) y un continuo parlando, al grado de no existir muchos momentos líricos de lucimiento vocal para los cantantes (a excepción quizá de dos arias, para soprano y tenor).

Actualmente, en la casa dónde fue estrenada por primera vez (la MET Opera) lleva a cabo una serie de funciones a manera de festejo por el centenario de la obra, encabezando el reparto Deborah Voigt, Marcello Giordani y Lucio Gallo.

El siguiente video es la llamada ‘escena de las cartas’ dónde por medio de una partida de póker, Minnie se juega la vida de Dick Johnson y su amor por él ante el sheriff Jack Rance. Minnie fue uno de los caballos de batalla de la soprano italiana Renata Tebaldi y es en esta grabación dónde demuestra lo apasionado de su canto, aunque con una voz ya en declive. En ese año (1970) completaban el reparto el tenor Sandor Konya y el barítono Giangiacomo Guelfi, aunque en este clip el barítono es Anselmo Colzani, quién sustituyó a Guelfi en prácticamente todas las funciones.

Published in: on diciembre 10, 2010 at 12:03 pm  Dejar un comentario  

Boris Godunov – Generalidades

La última vez que realice un “desglose operístico” (Esclarmonde de Massenet) resultó algo largo de leer y a petición y sugerencia de algunos estimados lectores, el siguiente desglose lo haré por partes, a fin de hacerlo más corto y si es posible, también ameno, para la comodidad de ustedes los lectores. Además, intentaré ir intercalando en esta serie otros posts fuera del tema. Explicado esto, comienzo.

Al acudir a la ópera o escuchar una, generalmente uno espera toparse con una romántica, trágica o divertida historia de amor, desde luego, como hilo principal y el contexto en el que se dé puede ser lo que uno guste, mande y ordene: un regicidio, un suceso histórico, un universo imaginario, etc. ¿Pero que sucede cuando no es así? ¿Qué pasa con aquellas óperas cuyo tópico principal no es el romántico? ¿Vale la pena su escucha/vista cuando la historia romántica va en segundo plano? Depende lo que nos guste. Lo cierto es que no podemos poner en duda la valía de éste tipo de óperas (contadas, para buena suerte de muchos) ya sea por su música, por el contexto histórico/espacial en el que se compuso, etc. Este es el caso de Boris Godunov, ópera en un prólogo y cuatro actos compuesta por Modest Mussorgski (en teoría, cómo veremos más adelante).

La premisa principal va como sigue: Boris Godunov asciende al poder con gran clamor del pueblo ruso, pero su conciencia le impedirá gobernar plenamente al recordar y alucinar el cuerpo inerte del pequeño zarevich Dmitri que él mismo ha asesinado. Sus problemas se agudizan cuando un advenedizo monje llamado Gregori, se hace pasar por el principe asesinado y pretende hacerse del trono y la corona, apoyado por el reino de Polonia y de su intrigosa novia, la princesa Marina. Boris llega al colapso en medio de la culpa y las alucinaciones producto de su crimen, no sin antes aleccionar a Feodor, su hijo, a cerca de cómo gobernar y elegirlo como su sucesor.

Published in: on diciembre 9, 2010 at 1:01 pm  Dejar un comentario  

Fidelio de Beethoven en Bellas Artes

Después de un tiempo considerable de reparaciones, mejoras y atrasos, el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México abrió ayer sus puertas para el público diletante del género lírico y ha sido el Fidelio de Beethoven (en su versión de 1814) la obra escogida para reanudar las actividades líricas en Bellas Artes.

Fidelio, ópera en dos actos, no es un título común a presentar en los teatros (por desgracia) a pesar de la genialidad de su partitura. Afortunadamente, muchos ayer pudimos presencia de una función muy disfrutable.

 Los cantantes involucrados en la función de ayer 5 de Diciembre fueron:

Leonore/Fidelio – Elena Nebera
Marzelline – María Alejandres
Florestan – Francisco Araiza
Jaquino – Emilio Pons
Don Pizarro – Rubén Amoretti
Rocco – Carsten Wittmoser
Don Fernando – Guillermo Ruiz
Primer prisionero – Juan Carlos López Muñoz
Segundo prisionero – Arturo López Castillo

Contando con la dirección musical del maestro Niksa Bareza

Si existe alguien que se ha consagrado como la revelación de la noche esa fue la soprano Elena Nebera. Con su timbre oscuro pero bien coloreado ofreció un canto entregado y mesurado al mismo tiempo (algo realmente difícil de lograr), sin demasiada robustez en la voz, plena. Su interpretación del aria “Abscheulicher! Wo eilst du hin?” le valió un caluroso aplauso de parte del público ante una ejecución estupenda, con una única nota calada casi al final, una pequeñez para la magnanimidad antes exhibida. Histriónicamente genial

María Alejandres ha demostrado porque está en dónde está. Su voz que inició insegura, fue adquiriendo consistencia y brillo a medida que avanzaba la trama. Aún así, en su ejecución de “O wär ich schon mit dir vereint” sacó a relucir la pureza y belleza tímbrica que la caracterizan. Una Marzelline inocente, suficientemente bien intencionada.

Florestan es un papel cuya mayor dificultad radica en su aria “Gott! Welch Dunkel hier!” que más que elevadas notas o cadencias, requiere de resistencia por parte del cantante que lo lleve a cabo, resistencia que mostró ayer el afamado tenor Francisco Araiza, que si al final llegó un poco agotado al final de dicha aria no le impidió sentar una cátedra de interpretación, gracias a las muchas tablas con las que el maestro Araiza cuenta.

Los bajos-barítonos Rubén Amoretti y Carsten Wittmoser dieron geniales interpretaciones. Amoretti como el gobernador de la prisión Pizarro tuvo el mismo problema que Alejandres: inició con algunas dificultades que se fueron aminorando posteriormente, su timbre oscuro nos dio un Pizarro auténticamente malévolo. Wittmoser como Rocco se escuchó con una voz más robusta y con más volumen que Amoretti, manteniéndose genial en la totalidad de la ópera. La pequeña participación de Guillermo Ruiz en el pequeño papel de Don Fernando no fue la más destacable y no llego a ser mala, pero no pasó de ahí.

Una sorpresa interesante para mí resultó el tenor Emilio Pons como el despreciado Jaquino, un color de voz agradable sin embargo algo mediano de volumen.

La dirección musical de Niksa Bareza al frente de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes me pareció altamente destacable, matizando de manera precisa pasajes orquestales y corales (que tan complicados resultan ser). Su dirección en la Obertura de Fidelio resultó efectiva. Algo que por momentos me desconcertó fue el sonido de los metales, dándome la impresión de sonar “afónicos” (disculpen la falta de propiedad, pero desconozco el término correcto para describir el sonido que lobré percibir). Por lo demás, muy correcta.

Es necesario resaltar las intervenciones del coro, cuyos espectaculares pasajes fueron bien ejecutadas por el cuerpo del Coro del Teatro de Bellas Artes, en especial en toda la parte final de la ópera. Felicitaciones para Xabier Ribes.

A muchos nos ha parecido un gran acierto la producción pensada para éste Fidelio (para otros, pudiera parecer un espanto). Una concepción reciente, pero ajustada a las intenciones de la historia a mi parecer. Presentes casi todo el tiempo los colores grises y ocres en la escenografía y vestuario dando a entender la tristeza y desesperanza que causa la vida en una prisión, pero al terminar, una explosión de color celebrando la libertad y la justicia. Escenografía cambiante y dinámica. Aunque con algunas licencias innecesarias, cómo la inclusión del ballet durante la Obertura o las dos “edecanes sexis” de Pizarro, entre otras cosas. Sin embargo, ha sido una idea interesante en general.

Finalmente, y a manera más personal, da gusto que por fin el Palacio de Bellas Artes al fin esté abierto en su totalidad al público. Las mejoras en la infraestructura de la Sala Mayor son notorias, desde los decorados y mobiliario hasta la acústica del lugar, mejorada de manera sustancial. Es así como Bellas Artes vuelve a ser el lugar más importante en cuanto a actividad operística en México, esperando que siga ofreciendo espectáculos sobresalientes con todo y su respectiva feria de vanidades que se generan en cada intermedio.

Ojalá puedan asistir a alguna de las funciones restantes de éste título, ya que pasarán un rato agradable.  Las siguientes fechas son Martes 7, Jueves 9, Martes 14 y Domingo 19, todas ellas en este último mes de Diciembre.

Published in: on diciembre 7, 2010 at 3:34 am  Comments (2)