Duetos de ocasión romántica

El clima frío de hoy no impedirá que miles de personas se demuestren su afecto/amor. Es más, servirá de pretexto a muchos para andar pegados como muéganos para mínimo darse calor corporal.

Yo suelo tomarme como una persona que no demuestra demasiado sus sentimientos, que no anda enamorándose a cada cinco minutos, muy seco pues. Sin embargo, admito que con todo eso soy un poco cursi y hay cosas que me conmueven demasiado. Una de esas cosas son los duetos de amor en la ópera.

Existen miles de duetos en el género lírico. La mayoría tratan de amor, algunos otros no. Casi siempre son entre soprano-tenor al ser las tesituras elegidas para los roles protagonistas, aunque los hay también entre mezzo-tenor, barítono-soprano, contralto-soprano, etc.

Muchos de ustedes conocen duetos operísticos y seguramente tendrán sus favoritos como yo. Así que hoy, he decidido preparar una pequeña muestra de los duetos que más me conmueven. Los hay para distintas ocasiones: despedidas, seducción, amor a primera vista, abandonados, etc. Así pues, les dejo con ellos.

L’incoronazione di Poppea – Pur ti miro, pur ti godo

¿A poco no es bonito? Conocido como el primer dueto de amor en una ópera, se suele decir que no es de la autoría del mismo Monteverdi y que fue agregado por Benedetto Ferrari en representaciones subsecuentes a su estreno. Después de muchas intrigas, Poppea se corona emperatriz de Roma y mujer de Nerón, triunfando el amor (lascivo, creo yo), sobre la virtud. Personalmente, a mi me parece uno de los duetos más cachondos en toda el género lírico.

Yo soy tuya…
Tuyo soy yo…
Esperanza mía, dilo,
tú eres mi ídolo,
sí, bien mío,
sí, corazón, vida mía, sí.

Ariodante – Bramo de aver mille vite

Cursi, o más bien, un dueto coqueto. Siguiendo la moda de las opere serie que eran la moda por aquel entonces, Handel termina su ópera con un dueto entre los dos amantes, el caballero Ariodante y la princesa Ginevra, también después muchas intrigas, finalizando con el coro feliz donde todo era felicidad (inverosímilmente). Me encanta este dueto.

Quisiera tener mil vidas
quisiera tener mil corazones
Para consagrarlas a ti

Don Giovanni – Là ci darem la mano

El tan mentado dueto entre el descarado y libertino Don Giovanni y la “inocente” pastora Zerlina, poco antes de las bodas de esta última siempre me da mucho morbo. Y es que eso que dice él “¡Ándale vamos, no’mas tantito!” y ella tan inocente con un “¡Ay no! ¡Quita! ¡Estate sosiego!” que yo no me creo, me parece tan seductor y a la vez tan en doble sentido para mi gusto. Aún así, no deja de gustarme y producirme morbo. Ese Lorencito, tan picarón con sus libretos

Allí nos daremos la mano,
allí me dirás que sí.
Mira, no está lejos;
partamos, mi bien, de aquí.

Lucia di Lammermoor – Sulla tomba che rinserra… Verrano a te

Este es el único momento en que vemos a una Lucia cándida y amorosa frente a su querido Edgardo, porque de ahí en adelante la vemos angustiada o loca. Antes de que se desate la tormenta entre sus amores, Lucia y Edgardo se juran fidelidad eterna ante el cielo, aunque de poco les serviría porque según esto, sus votos no serían válidos porque no están bendecidos (qué oportuno). Al final, la chica pierde la razón y él se suicida. Qué cosa tan trágica.

Llegarán hasta ti con la brisa
mis ardientes suspiros,
en las olas del mar oirás
el eco de mis lamentos.
Pensando que yo me alimento
de gemidos y de dolor,
deja que una amarga lágrima
humedezca esta prenda.

 Manon – “Toi! Vous!”/”Oui, c’est moi”…  N’est-ce plus ma main

El “pégame, pero no me dejes”. Ideal para rogar. La interesada Manon dejó al pobre caballero Des Grieux y ahora que él se ha vuelto el predicador del lugar, ella vuelve a interesarse. Esta situación me deja dos cosas en que pensar: 1) Por mal que te portes, siempre tendrás a tu menso enamorado que te perdone y 2) Manon tenía atracción por pervertir a santos varones. Qué escondido se lo tenía la muchacha.

¡Sí! ¡Fui cruel y culpable!
¡Pero acordaros de la intensidad de nuestro amor!
¡Ah! En esa mirada que me abruma
¿leeré mi perdón algún día?

Tristan und Isolde – O sink hernieder Nacht der Liebe

Esto es una cosa tremenda. Siempre he pensado en Tristan und Isolda como un acto sexual (de tres horas). Mientras el primer acto me parece un preludio de seducción y el tercer acto la culminación con orgasmo incluido (representado por el Liebestod), el segundo acto lo veo como la parte más importante del acto. Y es que no hace falta más que escuchar este dueto donde Tristan se reúne con Isolda a escondidas del incómodo Rey Märke, jurándose amor de una manera romántica, pero sin cursilería barata.

Así moriríamos
para estar más unidos,
ligados eternamente,
sin fin,
sin despertar,
sin angustias,
sin nombre,
aprisionados por el amor,
entregados el uno al otro,
¡para sólo vivir por el amor!

Madama Butterfly – Bimba dagli occhi neri… Vogliatemi bene

Y es que con éste simplemente no puedo. No. Me emociono siempre que lo escucho, desde la primera nota. La delicada geisha Cio-Cio-San se ha desposado con el lujurioso y despiadado Pinkerton; ella se le entrega, sin sospechar que solo representa para él una más de sus fantasías sexuales. Posteriormente, ella se suicida, entregándole ese hijo fruto de su amor (el de la geisha, no el de él) para recuperar su honor. Sentimentaloides abstenerse.

¡Ah! ¡Cuántos ojos fijos, atentos,
desde todos lados mirándome!
¡En el firmamento, allá lejos,
en las playas, en el mar!
¡Cuántas miradas! El cielo sonríe.
¡Ah, dulce noche!
Todo está lleno de amor.
¡El cielo sonríe!

Andrea Chénier – Vicino a te

Qué cosa tan más triste. Después de sortear muchos problemas, Maddalena di Coigny y el poeta Andrea Chénier al fin están juntos, solo para ir al suplicio uno al lado del otro. El verismo siempre desborda pasión por cada nota (a veces muy edulcorada), pero siempre efectiva para emocionar y éste dueto no es la excepción. Además, qué sexy que Franco Corelli cante esto…

¡Junto a ti se apacigua
mi alma intranquila;
eres la meta de cada deseo,
de cada sueño, de cada poema!
¡En tu mirar veo
la iridiscencia
de los espacios infinitos.
Te miro;
¡en el verde manantial
de tu profunda pupila
vago con mi alma!

Der Rosenkaviler – Mir ist die Ehre winderfahren

A mi parecer, el dueto de amor con la música más bella jamás escrita. Si no me creen, escúchenlo, creo que Strauss no volvió a escribir algo tan bello como esto y el trío final (de voces) al final de esta misma ópera. Oktavian se presenta en casa de la burguesa Sophie para entregar la rosa de plata, como dictan las costumbres vienesas, que es el símbolo del compromiso que está por contraer con el fantoche del viejo Barón Ochs. Sin embargo, Sophie y Oktavian se enamoran, y como no, los dos son guapos, bellos y deseosos, lo que hace que Marie Therese (la mariscala) pase a segundo término en el corazón de Oktavian. Bellísimo desde que inicia hasta que acaba.

Era un jovenzuelo
que ni siquiera la conocía.
Pero, ¿quién soy?
¿Cómo podría estar junto a ella?
¿Cómo podría traerla junto a mí?
Si no fuera un hombre
los sentidos me abandonarían.
Este instante de felicidad
no lo podré olvidar mientras viva.

Luisa Fernanda – De mi tierra extremeña

Porque en el género chico también hay cosas muy románticas. La zarzuela en si siempre se me ha antojado muy pícara y apasionada, y este dueto es prueba de ello. Luisa Fernanda desdeña a Vidal porque su corazón ya pertenece a otro, y a pesar de los intentos del joven, termina por darse cuenta que la dama no soltará prenda alguna. Pobre Vidal.

Los hombres de mi tierra, cuando quieren,
no pierden la esperanza de triunfar.
Montaraza de mis montes,
amapola de mis trigos,
relicario de mis sueños,
manantial de mi cariño…
No se duelen mis amores
del desdén con que los tratas
¡Para un río de desdenes,
tengo un puente de esperanzas!

Como vieron, hay duetos de amor para toda la ocasión. Así que si les apetece, pueden dedicar uno a esa persona especial el día de hoy, ahora que si no quieren caer en el cliché, dediquen uno cada día. También les deseo un bonito y consumista día hoy, 14 de febrero.

Por cierto, ¿cuáles son sus duetos preferidos?

Published in: on febrero 15, 2012 at 2:36 am  Comments (1)  

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  1. Incluiste mi dueto favorito de todos los tiempos, Bramo aver mille vite… Es precioso!🙂


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