L’amor è qual vento

De todas las óperas que G. F. Händel compuso en Inglaterra, quizá sea Orlando la más atípica. Contiene drama, tragedia y patetismo, lo cual la vuelve en una opera seria, sin embargo, también contiene ciertas partes tan propensas a la comedia tan propias de una opera buffa que el mismo Jacques Offenbach podría haber compuesto música de manera exquisita. Además de otras razones.

Orlando fue estrenada el 27 de enero de 1733, luego de haberse pospuesto cuatro días después de la planeación original debido a una “indisposición” de los cantantes principales. Basada en el poema épico Orlando Furioso de Ludovico Ariosto y también en el libretto de Carlo Sigismondo Capeci L’Orlando, overo la gelosa pazzia, sin embargo el libretista que hizo esta adaptación para Händel aún permanece en el misterio. Nos narra la historia del paladín Orlando, enamorado de la princesa Angélica que no le corresponde por amar a Medoro. Este triángulo amoroso ya por si solo nos ofrece muchas posibilidades de lucimiento vocal para los cantantes, siendo agregados por el compositor la pastora Dorinda y el mago Zoroastro.

Fue la soprano Celeste Gismondi la encargada de encarnar a Dorinda en su estreno, papel hecho por el compositor a la medida de la cantante. La Celestina, como se le conocía antes en Nápoles, era una reputada cantante de intermezzi (intermedios cómicos intercalados en las óperas serias de aquél entonces) gracias a sus grandes virtudes vocales. No se sabe a ciencia cierta cómo es que Händel supo de ella, lo cierto es que quedó impresionado por ella y trabajaría con ella en varias ocasiones en Inglaterra. Dos años después del estreno de Orlando, muere en plena juventud víctima de una persistente enfermedad.

Hace dos días estaba viendo on line el video del reciente Orlando gracias a la página del teatro “La Monnie de Munt” había subido a su servidor, grabado no hace mucho. El reparto encabezado por Bejun Mehta en el papel principal y la dirección orquestal de René Jacobs me parecían por de más interesante y por eso decidí mirar la grabación, totalmente gratis. Me ha gustado mucho.

Fue aquí donde me encontré una de esas joyas barrocas que uno no espera encontrarse. Me refiero al aria del personaje de Dorinda: “L’amor è qual vento” (El amor es como viento). No me había percatado mucho de este bello pasaje, a pesar de que ya tengo escuchado este título barroco (dicho sea de paso, lo escuché hace bastante tiempo).

L’amore è qual vento es la última participación solitaria de Dorinda en esta ópera. En ella, Dorinda nos narra las caprichosas maneras del amor, que al principio es gozo y después es tormento (¿les suena?).  Sunhae Im, soprano surcoreana y habitual colaboradora de René Jacobs, hace una interpretación por demás buena, y aunque por momentos me da la impresión de que su fiato no es suficiente y queda rebasada, no molesta.

Amor è qual vento
che gira il cervello:
ho inteso che a cento
comincia bel bello
a farli godere;
ma a un corto piacere
dà un lungo dolor.

Se uniti due cori
si credon beati,
gelosi timori
li fan sfortunati;
se un core è sprezzato
divien arrabbiato,
così fa l’amor.

Published in: on junio 8, 2012 at 7:36 pm  Dejar un comentario  

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